La sequedad cutánea, se puede presentar de forma puntual debido a  agentes externos como el calor (que provoca una pérdida de agua), el frío, o por exceso de exposición al sol (que da lugar a una alteración del factor natural de hidratación), también puede ser debida al uso de jabones y detergentes que resecan la piel.

O sequedad crónica, debida a una disminución en la producción de grasa por la glándula sebácea.

Tanto la sequedad cutánea puntual como la crónica, tienen en común las siguientes características: son pieles finas, con aspecto mate y con gran tendencia a descamación y arrugas.

Para este tipo de pieles resulta de alta eficacia el aceite de argán a base de naranja y limón y el aceite de argán a base de palo de rosa, ya que son sustancias con alto contenido en ácidos grasos que pueden formar ceramidas, que son las responsables del intercambio de agua con el exterior.

Resultado piel hidratada, sin tirantez y con tono uniforme.

Hay que recordar que estos dos aceites faciales no sólo están indicados en pieles secas, sino también se pueden usar en pieles normales y mixtas, para aportar hidratación, luminosidad y firmeza.



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