La función del champú es eliminar la suciedad manteniendo intacta la función barrera del cuero cabelludo, además no debe ser excesivamente agresivo para el pelo.

Es muy frecuente el uso de sulfatos como base detergente del champú, ya que además de ser los tensioactivos más económicos, son muy fáciles de formular y hacen mucha espuma (cosa que le encanta a los consumidores).

Los champús que contienen sulfatos se caracterizan por un alto poder disolvente de las grasas, con la posibilidad de deslipidizar la piel y alterar la función barrera, además de ser irritantes, por lo que se desaconseja su uso en cueros cabelludos sensibles.

Más de uno se estará preguntando en este momento si su champú contiene sulfatos. Es muy fácil de averiguarlo, en la parte trasera del champú donde ponen los ingredientes, suelen aparecer en segunda posición después del agua, el más común es “sodium laureth sulfate”. Si es así, no os alarméis, los sulfatos no son tóxicos ni producen enfermedades como he leído en muchos blogs, si tienen algunos inconvenientes como los citados anteriormente.

En nuestro champú a base de queratina vegetal y aceite de argán hemos optado por el uso de glucósidos “coco glucoside” y “decyl glucoside” como base detergente. Se trata de tensioactivos no iónicos de origen vegetal biodegradables, con una excelente capacidad limpiadora y buena tolerancia dermatológica.

Si estás acostumbrado a usar champús con sulfatos, al cambiar a este champú la primera impresión es algo rara por no hacer mucha espuma. La espuma es sólo un efecto, nada tiene que ver con el poder limpiador del champú. A medida que se va usando, el pelo se vuelve más sano, más suelto, más brillante y sobre todo más flexible.

Este champú está formulado en un rango de PH entre 5,5 y 6,3, lo cual se puede usar como champú frecuente sin problema (aunque la frecuencia de lavado de un cabello seco es de 2 a 3 veces a la semana).

Gracias a la acción de la queratina vegetal (procedente del maíz) ejerce una función remineralizante reparando los cabellos dañados por el sol, tintes, secadores…..

En cuanto a las siliconas, tampoco forman parte de nuestra gama capilar ya  que la hemos sustituido por el aceite de argán, que si es biodegradable.

Las siliconas son compuestos sintéticos que envuelven el cabello, aportándole mucho brillo y suavidad. A lo largo del tiempo estas siliconas se van acumulando en el cabello (sobre todo si no son solubles en agua) y dejan un residuo que acaba engrasando el cabello y debilitándolo. Cuando usamos productos con siliconas, el brillo y suavidad en el cabello, es sólo un efecto visual (de la silicona que lo recubre) estas siliconas al envolver la fibra capilar, impide la llegada de nutrientes, provocando su debilitamiento y encrespado.

Para una destoxificación del cabello, os propongo el uso del champú de queratina vegetal y aceite de argán, además de la mascarilla capilar también formulada con queratina vegetal, aceite de argán y manteca de karité.

Al principio y para que el cambio no sea tan brusco, os recomiendo ir introduciendo tanto el champú como la mascarilla poco a poco, alternándolo con vuestro champú habitual, dejando de utilizar los productos con siliconas poco a poco.

Durante el periodo de destoxificación, puede que notes el cabello apagado en un tiempo hasta liberarse de todas las siliconas acumuladas y recuperar su brillo natural y aspecto sano.

Un cabello sano es el que brilla por naturaleza, por esta razón os recomiendo el uso de productos naturales para resaltar la belleza capilar.

¿Te apuntas al cuidado capilar sin sulfatos ni siliconas?



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